Científicos de la Universidad Johns Hopkins de EE.UU. presentaron una prótesis de piel sintética que permite sentir el dolor, de esta manera lograron que un hombre de 29 años volviera a experimentar esas sensaciones táctiles.

La base de este proyecto fueron las personas con amputación de extremidades superiores, que a menudo sufren con la sensación del llamado “miembro fantasma”.

Para esto, se desarrolló un sistema llamado “e-dermis o piel electrónica” (el cual está inspirado en lo que sucede en la biología humana) que integra receptores para el tacto y el dolor, estos se colocaron en forma de capas, al igual que la piel humana, y se conectaron a los nervios periféricos del brazo, de esta forma se pudieron enviar señales eléctricas que el cerebro del paciente pudo interpretar como sensaciones táctiles.

Los investigadores de JHU construyeron el dispositivo “e-dermis” imitando la forma en que el dolor funciona en la piel natural, es decir, modelaron las células nerviosas dentro de la piel, llamadas “nociceptores”, que emiten el dolor y transmiten las señales resultantes al cerebro para su procesamiento a través de “mecanoreceptores” (como un aspecto importante, mientras experimentamos dolor en el momento de la lesión, la sensación real de dolor es producida por el cerebro).

Para lograr la funcionalidad del sistema “e-dermis” los investigadores también crearon un sistema “neuromórfico”, un dispositivo que imita el comportamiento del sistema nervioso con circuitos. Este modelo toma la salida de la e-dermis y la transforma en señales neuronales, las cuales se utilizan para estimular eléctricamente los nervios periféricos.

Para hacer que el sistema sea más real, los investigadores también agregaron un reflejo de dolor automatizado al sistema. Por ejemplo, cuando la mano protésica tocó un objeto filoso, los dedos se separaron automáticamente, “para evitar daños y más dolor”, como escriben los investigadores en el estudio.

De cara al futuro, a los investigadores de JHU les gustaría explorar otras percepciones que podrían proporcionarse a través de la retroalimentación sensorial, incluida la temperatura y la propiocepción (conocer la ubicación relativa de las partes de nuestro cuerpo, como un brazo sobre la cabeza).

Referencias:

  1. https://bit.ly/2M3MAjo
  2. https://bit.ly/2K81Ae9
  3. https://bit.ly/2vkETya
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