El concepto IoT apareció como consecuencia del desarrollo de tecnologías de comunicación inalámbrica, pero se considera que el término se acuñó en el Auto-ID Center del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts).

Una de las tendencias tecnológicas por las que se ha mostrado mucho interés es el Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés). Básicamente, consiste en la conexión entre objetos cotidianos e Internet [1]. El término objetos cotidianos se refiere a cosas como libros, electrodomésticos e incluso automóviles.

Los entusiastas del IoT prometen cosas como la siguiente: Un refrigerador será capaz de identificar qué productos se han agotado y hará el pedido a la empresa que se encargue de distribuir dichos productos. El ejemplo anterior se enfoca en la comodidad doméstica. Sin embargo, se piensa que se incluirán muchas más áreas, tales como el control de velocidad en vías de circulación.

Naturalmente, el interés de conectar un objeto es que proporcione información acerca de cierto parámetro que varíe, por lo que el objeto tendrá que efectuar mediciones. De esto se deduce que el IoT requerirá el desarrollo de:

  • Nuevos sensores.

  • Sistemas de adquisición de datos.

  • Procesamiento analógico y digital.

  • Protocolos de comunicación, entre otros.

Los tres primeros son los más obvios. El cuarto se justifica por el hecho de que incluso en el Internet de la actualidad, existen varios protocolos de comunicación que se emplean de acuerdo al tipo de información que se desea transmitir: video, audio, imágenes, etc. Así mismo, los hay dependiendo del tipo de dispositivos que transmiten o reciben la información, los cuales hasta el momento son, principalmente, computadoras personales y dispositivos móviles. Parece algo lógico creer que con el IoT habrá más tipos de datos y de dispositivos.

Otro de los factores más importantes que deben considerarse es la seguridad de la información de los usuarios. Por lo tanto, las empresas que ofrezcan productos y servicios IoT tendrán que garantizar la protección de la información, lo que se convertirá en un reto pero al mismo tiempo en un área de oportunidad.

Es muy aventurado especular sobre el impacto social que causará el fenómeno IoT, por lo que habrá que esperar hasta poco después del 2020, año en que el Internet of Things comenzará a ser algo mucho más asentado y común [2].

Referencias:

  1. https://goo.gl/SSuLwY

  2. https://goo.gl/W7T4di

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